CUARENTENA TOTAL Y HAMBRE.

CUARENTENA TOTAL Y HAMBRE.

 LA GESTIÓN POPULAR VS, LA GESTIÓN DEL GOBIERNO DE CHILE.

 ¿Cómo nos enfrentaremos al estallido de esta olla a presión? En Chile la desigualdad es un hecho con el que hemos convivido muchos años, pero no por eso debe seguir observándose y pasar de largo. El garante de derechos es el Estado, el Gobierno de Chile debe responder a las necesidades básicas de sus ciudadanos y en tristes enunciados no lo hace.

 CRÓNICA – ACTUALIDAD

(Sebastian Carvajal Araya) El consecuencialismo de la desigualdad en Chile evidenciado en el estallido social hoy es una de las ínfimas ilustraciones que se visibilizarían de la situación precaria que vive día a día el pueblo de Chile en su estratos mas bajos, pobladores y pobladoras que el día de ayer protestaron arriesgando su propia integridad física en el contexto del Covid-19 y la propia represión sistemática de agentes del Estado en su actuar represivo en la Comuna del Bosque hicieron salir a sus vecinos a las calles para exigir una garantía básica que parecía superada en nuestra sociedad o mas bien oculta para algunos sectores de la sociedad, que es el hambre de un pueblo, la cual no es solo una necesidad básica del ser humano, que en una sociedad como la nuestra debiese tenerse superada y donde el Estado de Chile en su máxima de estado debiese propender hasta por mandato Constitucional cumplirla, lo que en las sencillas, pero poderosas mandata al Estado de Chile estar al servicio de la persona humana, propendiendo a su máxima realización tanto espiritual y personal donde va ensimismada las necesidades básicas del hombre que constituyen un frente a entidades inherentes al hombre como la dignidad y la equidad en sociedad.

El modelo actual, de la mano de la perpetuación de este en una seguidilla de gobiernos que legitimasen los efectos del neoliberalismo deja al descubierto que tenemos ciudadanos de segunda clase, pues olvidamos los fundamentos de un Estado y de la propia justificación de estos para la realización de la persona humana junto con su significado, la que al parecer quedo en los libros y en los enunciados filosóficos que simientan y dieron origen a la figura de un Estado, que día a día en Chile se aleja del constituyente, de su justificación y validación propiamente tal.

Esta necesidad de alimento es solo una muestra de la evidencia sociológica nacional, pero en ella podemos ver reflejada cada una de las  luchas sociales que se han instaurado en los hechos y la concientización colectiva siempre como  una necesidad de justicia social más integrativa, con valores jurídicos insuperables como lo son el derecho a la vida, el derecho del trabajo, y el acceso a los servicios básicos que deben ser entregados por el Estado en su rol de representante y garante de un poder constituyente con mayor preponderancia en días como los que vivimos.

Si bien la gran mayoría de la sociedad siente estas luchas sociales de una manera mas propia desde el 18 de octubre del año pasado, de los cuales el día de ayer se conmemoraban siete meses del Estallido Social, esta fue la piedra angular para despojarnos de una sociedad que maquillábamos y que no creíamos nuestra, pues la concientización para con los otros hoy por hoy es una muestra de unidad social, por la cual nos volvimos a encontrar y vernos como iguales ante un sistema que busca día a día segmentarnos y promueve políticas publicas que nos distancien entre nosotros. En un momento de la historia donde encontramos el remedio a ese mal, es menester seguir empatizando con las distintas luchas sociales que tenemos al lado, pues el poder constituyente, el pueblo y sus grupos sociales son el verdadero sentido dentro de un Estado de Derecho, vivir y hacerse de este sentimiento como una máxima filosófica en nosotros mismos es el verdadero sentido y naturalidad del ser humano.

¿Cómo nos enfrentaremos al estallido de esta olla a presión? En Chile la desigualdad es un hecho con el que hemos convivido muchos años, pero no por eso debe seguir observándose y pasar de largo. El garante de derechos es el Estado, el Gobierno de Chile debe responder a las necesidades básicas de sus ciudadanos y en tristes enunciados no lo hace. Vivimos un Chile que peligra y exige cambios sustanciales, cambios que la clase política no puede entregarnos por mas que quisieran, pues el actual gobierno defensor de un modelo y de una carta fundamental que alimenta el modelo hace inviable un cambio social. Se olvidaron de gobernar para todos y solo gobiernan para unos pocos, faltando al objeto de la ley misma, que es ser básicamente consonante y representativa de una sociedad, la cual se viva en su contexto y sus exigencias, pues lo que vemos al pasar los días es una especie de actos consecutivos de forzar un modelo que no representa y más bien solo daña a un pueblo que levanto desde ya hace un tiempo banderas de luchas por justicia social.

Lo ocurrido con los pobladores del Bosque es un reflejo del estado de necesidad que impera en muchos hogares, la angustia y el sentimiento de abandono de los sectores mas vulnerables del país, que ya no conciben la representatividad de un gobierno que se deslegitima día a día en el consciente colectivo.

Lo que preocupa es hasta que punto llegaremos, como podremos dar una lucha efectiva desde los frentes sociales, como se defiende y vive el poblador y pobladora con todas las medidas paupérrimas que establece el Gobierno, ¿llegaremos al punto de una revolución? ¿a que costo? No olvidemos que un limite ultimo y final al abuso de poder es la revolución, esto es el cuestionamiento al monopolio del poder en un determinado momento con el objetivo de modificar o derribarlo. Estas revoluciones pueden ser promovidas por acciones de resistencia civil, generalmente pacificas o en casos mas extremos de necesidad violentas. En tiempos de colera colectivo debemos reflexionar.

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